domingo, 18 de octubre de 2009

Sólo a mi me pasan estas cosas... ¿o no?

· 23 Opiniones

Cada vez que pienso en un tema para escribir en el blog, intento renovarme un poco y no repetirme, y hoy al sentarme frente al teclado y volver a pensar en historias de autobuses, imagino a mis lectores diciendo "Qué mae más necio con sus buses".

Pero esta historia de hoy sucedió el viernes pasado, o mejor dicho madrugada de sábado, y es algo que definitivamente no me puedo guardar, y quién mejor que ustedes para compartirlo. Sé que les gustará (o escandalizará) la historia de todas maneras.

Todo empezó con una saludable y tranquila salida con amigos para conversar, reirnos y olvidarnos por un rato de las broncas cotidianas. A las 12:30 estábamos pidiendo el zarpe y pocos minutos después nuestra chofer designada amablemente me dejaba en Chepe Centro donde tomaría el bus hacia Mordor de 1am. Hasta ahí todo iba bien.

Pero se imaginarán ustedes que en madrugada de sábado y recién pasado el día de pago, abundan los artistas en la ciudad, y varios de ellos necesitados de transporte.

Al acercarse el bus a la parada y empezar a montar gente, una muchacha de unos veintitantos, sola y en evidente estado de ebriedad, por no decir que hasta la cara me duele, al tratar de subir las gradas del bus perdió el equilibrio y se fue para atrás. Calculo que pudo haber caído 2 metros para aterrizar con su cabeza sobre la acera. No sé si fue el golpe, el alcohol o ambos, pero obviamente quedó inconsciente en el suelo. Por suerte a menos de 50m habían dos policías quienes llamaron una ambulancia y revisaron sus signos vitales. El chofer del bus obviamente fue el primero en bajarse para asegurarse de que todo estuviera bien.

Estabamos ya los pasajeros en el bus y no habían pasado ni 2 minutos del incidente anterior cuando al fondo del bus se escucha el clásico "pssssk" de una lata que se abre. El chofer inmediatamente localiza por el espejo al responsable y le indica que es prohibido consumir licor dentro de la unidad. Que bote la cerveza o se baja. Ante la majadería del pasajero el chofer se pone chiva y lo hizo prácticamente echado del bus.

Por fin salimos de la parada y llegando a Barrio La California, nuevamente tratan de montarse varios muchachillos con cervezas en la mano. El chofer les advierte que no los va a dejar montarse con las bebidas, e inicia de nuevo la discusión hasta que se tuvo que poner chiva de nuevo y accedieron a botar los tragos para poder montarse.

Tan solo 3 paradas después se monta otro maecillo tan pero tan borracho que estando ya dentro del bus el chofer se paró, literalmente lo alzó y lo hizo bajado.

Y como si eso fuera poco apenas llegando a Plaza del Sol dentro del bus empieza a oler a marihuana. De nuevo el chofer detiene la unidad y se va asiento por asiento hasta que lanza la amenaza (porque ya no era advertencia) de que o se bajaban del bus o iba a cerrar puertas y llamar a la policía. Obviamente los mafufos se hicieron tirados.

Me pregunto yo... ¿sólo a mi me pasan cosas así en los buses? ¿será posible tantas anécdotas tan increíbles en un solo viaje y en menos de 3km?

En todo caso mis respetos al chofer (foto adjunta) de la unidad 9C de Lumaca el sábado a la 1am cuyo nombre no pude ver. Usted mínimo debe ser primo tercero de Chuck Norris.


viernes, 9 de octubre de 2009

Perros Callejeros

· 12 Opiniones

He de confesarles que este peatón difícilmente podría describirse como un amante de los animales. No tengo mascotas, entre varias razones por motivos de tiempo. A veces quisiera un perro, pero al pensar las escasas horas que paso en casa, probablemente sería una crueldad tener el zaguatillo en la choza solo todo el día.
También me agradan los gatos, pero por problemas de logística digamos que son una opción descartada.
Y otras mascotas, como peces, hamsters, ratones, iguanas, erizos, culebras, arañas y demás, me parecen aburridas.
Quizá el trauma venga porque de carajillo en casa tuve como 20 perros, pero con tan mala suerte que o se morían rápido por las razones más absurdas, o se volvían tan maleducados que un día cuando llegaba a casa mi mamá tristemente me decía "Uy, vieras que el perrito se escapó". Años después cuando los perros eran de mis hermanos, entendí el verdadero significado de "se escapó". Qué inocente!

Y probablemente eso haya sucedido con este par de "mascotas escapadas" que hace un par de semanas aparecieron en mi barrio.


Se trata de dos perritos de raza random que nadie sabe de quién son ni de dónde salieron. No tienen dueño, ni casa, ni quien los cuide. Viven al parecer en la parada de buses, porque ahí es donde siempre me los he encontrado. Hace unos días vi a un señor de una soda cercana ponerles algo de comer. Sobras probablemente de la comida de algún cliente.
Y me llama la atención que siempre andan juntos para arriba y para abajo. Amigos inseparables en la soledad de las calles.

Están sucios, flacos, descuidados, pero curiosamente no son agresivos. Más bien son mansos, y a ratos mensos. Cuando uno llega a la parada a esperar la lata se acercan con la cabeza baja, le olfatean los zapatos y vuelven a ver como buscando afecto o aprobación. Si uno no les hace nada, simplemente se echan a la par, como si eso les diera por unos minutos un dueño.
Pero he visto gente que los patea, que los espanta y los trata mal. Los perritos simplemente se van, entendiendo que no son lindos y no son queridos.

Hoy por la mañana que salí, sólo vi al café. Me da tristeza pensar que probablemente el otro haya terminado atropellado o envenenado, y que este eventualmente correrá la misma suerte.

Y así en Chepe Centro uno ve cientos de perros sin dueño. Animalitos callejeros que alguien fue a dejar perdidos, o simplemente nacieron en la calle.

Si usted tiene una mascota, cuídela, y si ve que no la puede atender, no sea cruel y llévela a un refugio, ofrezca regalársela a alguien, o por piedad busque la manera de no abandonarla ni hacerla sufrir.

Un gusto saludarl@s como siempre.



Actualización:

Pasaron varios días y en efecto, no volví a ver a ninguno de los dos perritos. Me queda tener la esperanza de que alguien los haya adoptado o algo positivo, pero el pesimismo me dice que es poco probable.

Cierro este tema con una excelente frase de Mahatma Gandhi que aportó Gabriel en los comentarios y que dice: "La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser medidos por el modo en que son tratados sus animales".


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