sábado, 29 de agosto de 2009

Cosas que se pueden hacer en un bus - Parte 2

· 17 Opiniones

Lectura constructiva:
Además del periódico están los que llevan un libro, una revista, un folleto o cualquier otro tipo de lectura. Los más modernos llevan a veces una PDA donde van leyendo algún documento importante o cualquier vagancia. Algunas veces ese es mi caso. En mi PDA incluso a veces me tomo el tiempo de escribir para Chepe Centro. El problema es que conesto de asaltos en buses a ratos me da taco sacarla.

Estudiar:
El mejor hábito de los ticos... Dejar todo para última hora! Quién no se ha montado en un bus rumbo a la U llevando en la mano el cuaderno o las fotocopias para estudiar a último minuto? Es el chavalillo que va a las 8:30am en el bus tratando de meterse en la cabeza la materia que le van a evaluar en el examen a las 9:00am. Cualquier bus que pase cerca de la UCR entre semana es el sitio ideal para divisar estos estudiosos muchachos.

Hablar por teléfono:
Aparte de los SMS, los celulares innovaron la experiencia de viajar en bus. Ahora no es de extrañarse que de pronto en medio viaje, tres asientos más atrás suena a todo volumen "Jugo de Piña" o la canción de reggaetón de moda. Todo mundo hace cara de "yyyy... que polo". Y el fulano lo deja timbrar como 30 segundos porque le gusta mucho la canción.
La otra raza son los que contestan y hablan durísimo, como para que todo mundo se de cuenta de que tienen una conversación muy importante. Luego dicen -"No no, dame 15 minutos, ya estoy llegando a Chepe"- y a uno le dan ganas de gritar -"Mentira! Se viene montando al bus apenas!"-
O la típica muchachita fresa que se pone a hablarle a su amiguita todas las intimidades a su amiguita de cuando salió con el fulano, y cómo le echaba el cuento, y el lujo de detalles que el resto de los pasajeros no necesitabamos conocer.
Pero lo que menos soporto son las muchachitas (y muchachitos porque a algunos maes también les da por ahí) que reciben una llamada del novio(a) y de pronto ponen voz de bebé -"Hola oshito, aqui ta tu oshita, quelo velte..."- Juro que me da una mezcla entre risa y nauseas. Es decir, si se quieren tener apodos de cariño y hablarse como teletubbies, háganlo a solas, no en público.

Maquillarse:
De todas las cosas que se pueden hacer en un bus para matar el rato o aprovechar el tiempo, esta es la que yo más admiro. Es más, yo la llamaría "deporte Extremo". Aún no logro comprender cómo una muchachita en un bus en pleno movimiento logra tener el suficiente balance, precisión y coordinación para llevar a cabo una tarea tan delicada sin sacarse un ojo con el lápiz delineador, sin que el lápiz labial se les vaya y queden como un payaso, o sin que la pinza para las cejas les quede incrustada en el cráneo. Si alguna lectora nos quiere comentar dónde aprenden estas habilidades dignas de un equilibrista, bienvenida!

Revisar las compras:
Esta costumbre, en realidad no es tan molesta, sino simplemente incómoda. Es la doñita que salió de compras a Chepe y va en el bus revisando todo lo que compró. Pasa todo el camino abriendo bolsas, revisando facturas, sacando chunches, comida, ropa, lo que sea que haya comprado. Luego se da cuenta de que ya va llegando el bus a su parada y agarra todo y lo mete en carrera en una bolsa grande y se baja del bus golpeando a todos los pasajeros con las bolsas.

Hay otras cosas que se pueden hacer en los buses, las cuales no necesitan tanta explicación o no he podido tomarle una foto.

Por ejemplo está la clásica parejilla que necesita motel. Usualmente adolescentes o jovencitos que empiezan besándose muy apasionadamente y terminan casi acostados uno encima del otro en pleno asiento, con las manos en lugares no visibles y la gente que prefiere como ver para otro lado pero con obvia incomodidad.

También está el tapis que va con una cerveza o una cuarta de guaro camuflada echándose sus traguitos en el trayecto.

También he visto gente cortándose las uñas (de las manos afortunadamente), otros rayando los asientos del bus con letras de las barras de los equipos de fútbol, el típico grupito de muchachillos que se creen muy rudos y van en el último asiento diciendo vulgaridades a todo volumen para que todo el bus escuche, y finalmente lo más raro que he visto en un bus, que era un señor afeitándose. Sólo le faltaba la barrita de jabón y la palangana de agua, pero hasta un trapo andaba. ¡Sólo estilo!

A ver, ¿qué han visto ustedes que yo haya dejado por fuera?

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